La música de Paul Voudouris  
página de inicio -  La Música de Paul VoudourisPaul Voudourisbiografía de Paul VoudourisPaul Voudourisdiscografía de  Paul VoudourisPaul VoudourisOtros escritos por Paul Voudouris Paul VoudourisNuevos projectos de Paul VoudourisPaul VoudourisInformación para ordenar - como recibir la música de Paul Voudouris Paul VoudourisComentarios de los visitantes al sitio de Paul VoudourisPaul Voudourisinformación acerca de Hit Records - estudios de grabación en San Miguel de Allende, MéxicoPaul Voudouriscontacte a Paul VoudourisPaul Voudourisenglish version of this website
Paul Voudouris
Escritos por Paul Voudouris



"Anécdotas de Interpretación"

 
Últimamente, he estado pensando acerca del debate entre libertades civiles y derechos civiles. No es precisamente un debate civilizado, ¿o si? ¿Porqué algunas personas observan a sus perros depositar su caca directamente en el paso en la banqueta sin siquiera hacer el mínimo esfuerzo por limpiar ese montículo tan ofensivo? ¿Porqué algunos dueños de mascotas las meten a restaurantes, o instituciones donde existen letreros expresando abiertamente que esta prohibida la entrada a animales? La tolerancia es un concepto muy grande para un mundo que continúa retrocediendo. ¿Por qué es correcto, para algunos, comer pollo, pero no perro? Los vegetarianos no discuten con carnívoros. Los carnívoros se comen a los vegetarianos. Fumadores y no fumadores. El debate acerca del derecho a vivir. Eutanasia. La capital del castigo. Las preferencias de alguno pueden sacar de quicio a gente que piense de otra manera. ¿Cómo un hombre puede tener sexo con un hombre? O, ¿cómo un hombre puede tener sexo con un animal? ¿Cómo es que nosotros conciliamos el engendrar formas de vida para el consumo humano?

  Justo acabo de conocer a una bella y creativa pareja musical, mientras visitaba Hanoi, Vietnam. Lam, una bella mujer con un canto y voz fenomenal casada con Trung, un talentoso y bien educado compositor y pianista de jazz. Me invitaron a una cena maravillosa y me ofrecieron devolverles el favor, invitarlos a algún lado, y ¿A dónde les gustaría ir?

“¿Alguna vez has comido perro?” preguntó Trung.

“¿Perro?” pregunté. “No, por lo menos, no que yo me haya dado cuenta. ¿Está bueno?”

“Oh, muy bueno” ambos me respondieron.

“Okay.”

  Dos días más tarde, tomamos un taxi hacia la parte del pueblo con especialidades de perro. Pasamos por un vecindario de clase alta que está situado en un lago llamado West Lake. En un área donde todo letrero anunciaba “Perro”; nos detuvimos en el “restaurante de perro” más famoso, que parecía una casa, no un establecimiento para comer. No había ningún indicio de decoración, sólo bancas de madera (cómo las que veríamos en una escuelita de clase no privilegiada) y mesas chaparritas. Lam hizo la orden. Siete diferentes platos de carne de perro. Perro con salsas, cortado en rebanadas, salchichas caninas, tortas de perro, y una sopa de muslo de perro. Admito que la vista me dio un poco de nauseas, a pesar de que sabía que lo que estaba sintiendo era una incomodidad puramente social, creada por la idea de lo que estaba comiendo en lugar de por cómo estaba servida. Hey, ya he comido otros animales antes, así que ¿cuál es el problema? (talvez las memorias de Giaour, mi perro de la infancia.) La carne estaba tierna, la mayor parte, sin embargo algunos platillos eran un poco correosos para mi gusto. Por sorpresa, no estaba muy hambriento y no comí tanto como los demás. Cuando terminamos, nos llevaron a la parte de atrás donde había una pequeña jaula con siete u ocho perros de tamaño mediano sentados muy tranquilamente. Un pequeñito parecido a Lassie. Tierno, tierno como Lassie…

  …Y hablando de perros, ahí estoy sentado junto a la mesa de una mujer que habla de su profundo apego con su última mascota. Su perro había muerto dos meses antes, e incapaz de dejarlo ir, puso el cuerpo inerte en su refrigerador y lo saludaba cada vez que iba por comida. Nuestras interacciones con los animales dicen mucho… ¿Dónde se coloca la línea del límite… qué es tolerable? ¿Moscas? ¿Mosquitos? ¿Hormigas y arañas? ¿Serpientes?

  Una tarde mientras me cepillaba mis dientes, note un pequeño alacrán arriba de la puerta del baño. Yo ahí, con un espíritu tan idealista y benévolo que fui por un frasco para atraparlo y ponerlo afuera. (Ya había hecho esto con alacranes antes.) Pero la boca del frasco era un poco pequeña y el alacrán escapo evadiendo la captura. En mis intentos por ser humano, y obligarlo a entrar al frasco, mande al pasado a la criatura. Un salpicón de dos dimensiones en el suelo. Un par de días más tarde abro la puerta del piso de abajo y un alacrán, MUCHO MÁS GRANDE QUE EL ANTERIOR, se escurre por debajo de la puerta. “Alacrán 2, ¡El Regreso del Aguijón!” Trate de mover la puerta para que se saliera, pero se paraba debajo del marco y se escurría de regreso a la casa. “¡Ésta es mi casa!” grité. En mi mente, me estoy comunicando con la criatura, y mi lógica trasciende a debate. “¡Ésta es mi casa!” a diferencia de la última vez, no estoy buscando un frasco para reubicar a la pequeña porquería. Estoy usando mi pie para aplastarlo…quiero decir…guiarlo…esa es, después de todo, mi intención…lo estoy guiando, eso es lo que estoy haciendo, cuando mi pie se resbala e incontrolablemente lo estoy aplastando…“¡Ésta es mi casa!”…se resiste a morir y estoy pensando, ¿Qué puedo hacer para poner esta mitad de alma que expira fuera de la miseria? El repelente de insectos que encuentro es tan viejo que cuando oprimo el botón sólo se escuchan las exhalaciones de mi agotada energía. Corriendo de un lado a otro como loco, encuentro un insecticida para mosquitos y… que diablos, es tóxico, así que un buen chorro de esto probablemente terminará con la chingadera, rocío todo un charco llenando una grieta de la pared en la que la criatura lisiada pensó que había escapado. Nuestros miedos pueden transformarnos en monstruos. ¿Cómo es que un espíritu idealista y benévolo se convierte enseguida en un asesino de alacranes y comedor de perros?

  Fui a Guadalajara a comprar mi camioneta. Una tarde, después de pedirle al taxista que nos llevara a una disco o club donde pudiéramos conocer mujeres, Jeff, un amigo Inglés y yo terminamos en un club llamado “Kaos”. Especificar es un ingrediente muy muy importante en la comunicación. Fuimos registrados en la entrada, nos condujeron a un estadio, o una especie de. Hay un tapanco, elevado a metro y medio o dos metros, rodeado de cientos de mesas. En escena, dos chicas giran vestidas, momentáneamente, con falsa piel. El taxista reaparece (¿Qué este tipo trabaja aquí?) para preguntarnos si nos gustaría que la chica mas encantadora del establecimiento viniera a acompañarnos. Nosotros no respondimos nada. Nada. Él se voltea y se va. Hablar es un ingrediente muy importante en la comunicación. Elizabeth aparece. Su personalidad es insignificante. Ella es un poquito más que un accesorio a su gran busto. A Jeff le gusta. Ella esta sentada en sus piernas. Yo ordeno bebidas y después de unos cuantos sorbos, Elizabeth desaparece. Jeff se queda vestido y alborotado. Ella regresa con una “amiga,” (a veces, la simetría es tan ordinaria). La amiga ordena una bebida a nuestras costas. Ella es cubana con cabello largo, teñido rubio que es grueso y como tipo Rasta en estado enmarañado…bellos ojos verdes. Traía un vestido como de agujetas. Me voltee hacia la cubana, y dirigí lo siguiente, una creativa entrada:

  “¿Cómo te llamas?”

  “Sorpresa.” Echándose su segunda bebida con una rapidez que hubiera sido envidiable si fuera más barata, Sorpresa preguntó si podía ordenar otra. (El tiempo que pase en Asia, casi me había acostumbrado ha ser visto como no más que un cajero automático portátil.) Me escuche a mi mismo diciendo, “No,” que no había razón alguna de continuar comprando bebidas para ella, que nos habíamos a penas conocido hace 10 minutos, que nuestra conversación era superficial, y como el sexo estaba fuera de la cuestión ¿podía ella pensar en una razón lógica de porqué debería yo continuar financiando su hábito? Silencio. Dos minutos más tarde, ella y Elizabeth regresaron detrás del escenario. Jeff esta preocupado de que yo hubiera espantado a las chicas. Elizabeth es la primera en subir a escena. Vestida con un llamativo conjunto de vaquera apenas se mueve con la música. Como su débil y nada inspirado intento por bailar no aumenta en nada nuestro deseo, se quita el top antes del segundo número. Para cuando acaba, Jeff quiere su número telefónico. Después, Sorpresa toma el escenario. Lo que tuvimos, en nuestra mesa, y que pareció no ser más que una máquina dócil de beber, explota en una danza. Ella es cruda sexualmente definida. La multitud se esta poniendo loca. Ahora ella esta desnuda. Su vello púbico esta rasurado en forma de corazón. Sus pechos están levantados y se zangolotean alrededor del tubo, que trepa con la habilidad y fuerza de un bombero. Agarrándose con sus pies, se voltea de cabeza y desciende, lentamente. Los hombres están de pie gritando. Un tipo sostiene una cubeta con hielo conteniendo una botella de champaña, y le implora que beba. Ella toma un trago en la botella, agarra un cubo de hielo de la cubeta, lo coloca en su vagina, y luego se lo da al hombre a comer. Él esta en un estado de éxtasis. Sorpresa toma la cubeta y vierte el agua helada en su cabeza. Pandemónium. Es una profesional en el trabajo. Al tiempo que el presentador repite el nombre “Sorpresa” al tumultuoso aplauso de la audiencia, nosotros iniciamos nuestro camino hacia los taxis. Jeff discute las tarifas aéreas a la Habana.

  Juan es grande, corpulento. Se podría confundir con un Norteamericano o Canadiense. A pesar de que viene de una familia mexicana “decente”, está involucrado en la industria de la pornografía. Un día, él y sus amigos estaban en la frontera de Estados Unidos, camino a un concierto de rock. Traen como una onza de marihuana. Cuando se acercan a la frontera, se dan cuenta de que militares Mexicanos están deteniendo y registrando cada vehículo. Juan, tranquilamente, pone el paquete de marihuana en la parte de atrás de su ropa interior, se baja del auto, y se dirige al baño. Una vez ahí, vacía el contenido en la taza del baño y le baja. Un soldado, pensando que es un turista, lo detiene, y en Inglés le pregunta, “How long have you been here, amigo?” (¿Cuánto tiempo has estado aquí, amigo?) José contesta, “Toda mi vida, pendejo!” Reconociéndolo, el soldado le pregunta si continuará insultando al país con sus obscenidades. “Vete a la chingada,” es lo que Juan contesta. El soldado comienza a registrarlo. Juan había olvidado deshacerse del pequeño paquete de cocaína de la bolsa de su camisa. Sonriendo, el soldado dice, “Eres mío ahora, cabrón!” Juan enfrenta al soldado, “Escucha, tienes dos opciones: Tengo diez mil pesos en la bolsa. Te daré ocho, porque necesito dos para llegar a donde voy. Esa es tu primera opción. Tu segunda opción es matarme, porque no te dejaré que me lleves a prisión vivo. Pelearé hasta la muerte.” Juan ha vivido para contar la historia.

  Cristiandad es heavy metal, Budismo es jazz. Eso es lo que viene a mi mente cuando me instalo en un humilde cuarto en Cuyutlán. Sobre mi cabeza hay un gran crucifijo. La artesanía esta detallada. Corona de espinas, clavos de acero, sangre en cara y manos, sangre en pecho y pies. Siento repulsión por la imagen ensangrentada. La mitología cristiana, con sus pecados, hambrunas, pestilencias, inundaciones, milagros, partición de mares, padres a los que se les pide sacrificar a sus hijos como muestra de fe…la historia completa me parece melodramática. Como un concierto de heavy metal, con demasiada piel y el volumen a 11 en el amperímetro. Buda, sentado serenamente en postura de loto, expresión dichosa en su rostro, parece un ejemplo que encaja más con lo que yo percibo con ser tolerante y en unión con una conciencia “más elevada”. Pero, a algunas personas les gusta el heavy metal y a otras les gusta el jazz.

  En un restaurante Chino lleno de gente comiendo ruidosamente, hombres y mujeres subiendo las flemas a sus bocas y escupiéndolas directamente en el suelo alrededor de su mesa.

  Un comportamiento que se considera grosero en algunas situaciones privadas es abiertamente utilizado en ciertos lugares públicos. Considere por ejemplo, las cabinas aéreas. ¿Los sentidos de las personas se vuelven torcidos o sus sinapsis fallan? Cómo pueden justificar el echarse unos gases abierta y frecuentemente. ¿Qué piensan que el ruido de los motores va a cubrir el olor?

  Una mujer ordena una margarita, insistiendo que la orilla del vaso este bien llena de sal. Cuando la bebida llega, pide un popote.

  En el baño, un hombre se empina una lata de cerveza mientras orina.

  La gente con niños y mascotas tienen un oído que soporta un nivel más alto de dolor.

  Llegando a los Estados Unidos, desde México, soy bienvenido por un perro antidrogas. Pienso en el perverso apego que una parte del mundo tiene con patear para afuera las drogas. La idea de que quitando el efecto se curará la causa es muy aspirinoso.

  El ego puede ser frágil. Jim una vez soñó que tenía una novia con la que fue a un concierto. La atracción que ella sintió con el cantante en el escenario lo enfermó de celos. Estando despierto, Jim deseaba que de verdad tuviera una novia para que pudiera enojarse con ella por el dolor que ella le causó en su sueño.

  Conozco a alguien que no tiene un empleo regular, pero cree que debería ser recompensada en esta dimensión por toda la energía que gasta trabajando en la quinta dimensión. Una vez, promovió uno de mis conciertos usando su ser de quinta dimensión. Aparentemente, las veinticuatro personas que asistieron a la presentación fueron suficientes para plantar las semillas de mi éxito. Le pagué sus honorarios en la quinta dimensión.

  El mundo nos ofrece una paleta tan rica y variada. Me enfurece tanto que el principio de aconsejar de algunas partes es enmudecer esa paleta. Estas partes, tan listas de ser ofendidas, resucitan censurando y minimizando las libertades de otros. Yo estoy ofendido por gente que esta ofendida.

Los ofendidos quieren que termine
Están “hasta aquí”
Diciendo, los niños no fueron hechos para ser afeminados o extraños
Con indignación y persistencia
Ellos concientemente expresan
Su apasionada insistencia de que queremos a algunos menos
Los ofendidos han añadido
Qué es moral, puro, y correcto
Su guerra en preferencia de género es una pelea nerdental
Ellos son ofensivos y defensivos, los ofendidos,
con sus percepciones
Fijaciones tan intensamente protestantes, es verdad

  Si las películas de Vaqueros, son del “Oeste”. ¿Porqué las películas de Samurai no son del “Este”?

  Lo que odiamos, lo amamos. La pasión nace del amor y de la ausencia de amor. Un corazón cerrado crea separación y aislamiento. Tolerancia y estar abierto promueve la comunicación y el entendimiento.

  Era el verano de 1979. Rentaría un cuarto pintoresco, blanco deslavado en el frente de la isla Ios. Iban a ser unas vacaciones de meditación profunda, escritura y relajación. El escenario era perfecto. O al menos, eso pensé. Al amanecer después de la primera tarde me encontraba amoldando la almohada en un intento de insultarme a mi mismo por un demonio de la naturaleza, un despertador de dos patas. La casa era una estructura escasamente aislada elevada por pilotes de cemento extendidos en el campo de abajo. Lógicamente incomprensible, o con un sentido del humor torcido, pusieron el gallinero exactamente debajo de mi cuarto. Hice lo que cualquier habitante civilizado hubiera hecho: chiflé, escupí, aventé piedras al monstruo insomne. Esquivando mis disparos, el se pavonea, volteó su repulsivo pico y cacareó. “Muy bien, amigo.” Le chiflé, “¿Quieres una pelea de gallos? ¡La tienes!” Sosteniendo mi pájaro (con su posición de saludo de las mañanas), apunte y dispare hasta que todo estaba tranquilo. Todas las mañanas después de esa, salía de la cama y me ganaba unas horas extra de sueño con una vejiga vacía. Pero después de una semana, estaba harto de este proceso y le dije a la señora Katina, la dueña, que me movería a otro cuarto.

  “No lo soporto más”, me queje. Temiendo la perdida de uno de sus clientes, me habló pausadamente, diciendo que se encargaría del problema. Esa noche, floté por las nubes en un sueño calmante y rejuvenecedor. El calor de la mañana ya avanzada me despertó. Con un pulso rítmico, el mar acarició la costa y me invitó a entrar. Esplendor natural. Las vacaciones que tanto esperé. Sin horarios. Sin teléfonos. Sin carros. Sin gallo. Después de un día perezoso nadando y asoleándome, regresé con la sonriente señora Katina que me invitó a cenar. Conmovido por su gesto de hospitalidad campesina, amablemente acepte. Era un suntuoso festín de ensaladas, granos, vino tinto casero, y lo principal: un exánime, gallo al horno. La cabeza había sido decorativamente desconectada. Katina sonreía mientras cortaba el ave y servía mi plato. Un poco de grasa se escurrió por un lado de mi boca mientras mordía la carne. La mirada del gallo se me clavaba con cada mordida. Me sentí culpable por tener de premio el ave sacrificada. Pero la culpabilidad se convirtió en nausea cuando me di cuenta de que me estaba comiendo una carne a la que había estado marinando los últimos diez días.

  Estoy comiendo tacos con Karen y Diane, ambas de Inglaterra. Pedí al mesero que no pusieran piña en mis tacos al pastor.

  “Oh, no Paul,” dijo Diane, “pídelos con piña, yo me comeré la piña.”

  “Pero no quiero que les quede el sabor de la piña,”, dije yo.

  “Ándale, pídelos con piña. ¿Por mi?”

  “Diane, ¿Porqué habría de disminuir la calidad de mi experiencia solo para incrementar la calidad de la tuya?”

  “Hablas gracioso,” dijo Diane.

  “¿Cómo es eso?”

  “Bueno, normalmente nuestros amigos sólo dirían, ‘¡Consiguete tu propia piña, perra!’”

  La mamá de un amigo nos preparó un típico Luang Prabang, que incluye especialidades como musgo de río (secado, y luego frito con semillas de cilantro…delicioso), una madera condimentada, la que uno chupa y muerde en el exterior como si fuera el tuétano de un hueso (picante…delicioso), berro fresco, y arroz pegajoso. Comimos en la sala comedor, que era básicamente una mesa con algunas sillas, y la televisión, que el resto de la familia veía sentados en el suelo.

  Un cotorro y un hombre estaban hablándose uno al otro en una presentación de Discovery Channel. El programa estaba doblado al español, o sea que una persona imitaba un loro imitando a un hombre. Pon esto en tu curriculum.

 

>> Escritos

Inicio de esta página acerca de Paul Voudouris


Paul Voudouris - music
 © 2002 - 2003 Paul Voudouris